sábado, 16 de diciembre de 2017

FALLADO EL XII CONCURSO DE TARJETAS NAVIDEÑAS 'LOS DINOSAURIOS Y LA NAVIDAD' 2017

Fundación Aúrea de Igualada (Barcelona), Fundación Aspanias Burgos y Aspace Salamanca, ganadoras de la edición de este año

El Concurso nacional de tarjetas navideñas “Los Dinosaurios y la Navidad” para personas con discapacidad intelectual o del desarrollo ha llegado este año a la edición número doce. Al certamen se han presentado 120 tarjetas pintadas por personas con discapacidad intelectual de organizaciones sociales que trabajan en distintos territorios de España.

Los miembros del jurado han valorado de las postales ganadoras “la originalidad de los dibujos, los materiales empleados, la limpieza de la composición y la armonía” a la hora de conjugar dos mundos sin relación aparente entre sí como los que representan los Dinosaurios y la Navidad. Tras el fallo del concurso, los miembros del jurado han felicitado a todos los concursantes por la originalidad y animación de las tarjetas presentadas.

PREMIOS, PREMIADOS, JURADO Y ENTREGA

PRIMER PREMIO (individual). Lluis Bilbeny, por su tarjeta titulada “Dinosaurio y Regalos”. El ganador es usuario de la Fundación Áuria, de Igualada, Barcelona. Su tarjeta será la felicitación institucional navideña de la Fundación Dinosaurios de Castilla y León. Este premio recibirá un lote de productos del Museo de Dinosaurios (Salas de los Infantes, Burgos).     
SEGUNDO PREMIO (individual). Goyo Alonso Vadillo (usuario del Centro de personas mayores con discapacidad intelectual Fuentecillasde la Fundación Aspanias Burgos-Plena inclusión Castilla y León), por su tarjeta titulada “Todos al portal”. Goyo es usuario del Centro de personas para discapacidad intelectual y envejecimiento prematuro Fuentecillas, de la Fundación Aspanias Burgos. Su tarjeta será la felicitación institucional navideña de la Fundación Aspanias Burgos. Este premio también recibirá un lote de productos del Museo de Dinosaurios.     

TERCER  PREMIO (individual). Jorge Lozano  (del Centro de Educación y Formación Puentesaúco, de la Fundación Aspanias Burgos- Plena inclusión Castilla y León), “Sin título”. Jorge es usuario del Centro de Educación y Formación Puentesaúco, de la Fundación Aspanias Burgos. El premio a su tarjeta también consiste en un lote de productos del Museo de Dinosaurios (Salas de los Infantes, Burgos).    

PRIMER  PREMIO (grupal). Alberto Santiago de Prada, Agustín Ángel Vicente Hernández y Radi Dimitrov Radev, por su tarjeta titulada “Papá Dino y el trineo”. Los tres ganadores son usuarios del Centro Asistencial y de Rehabilitación Entrecaminos dependiente de ASPACE- Salamanca. El premio consiste en un lote de productos del Museo de Dinosaurios (Salas de los Infantes, Burgos).    

EL JURADO. Este año ha estado compuesto por los presidentes de las fundaciones promotoras del certamen Marta Arroyo (Fundación Dinosaurios de Castilla y León) y Miguel Patón (Fundación Aspanias Burgos); el pintor burgalés Gerardo Ibáñez; y dos representantes del colectivo social, Reyes Santos (educadora social y trabajadora de Aspanias)  y Elena Molina (jubilada con discapacidad y usuaria del Proyecto Puentes para personas jubiladas de Aspanias Burgos).

LA ENTREGA DE PREMIOS. Tendrá lugar el lunes 18 de diciembre de 2017, en el transcurso del Festival de Navidad de Aspanias 2017, que tendrá lugar Cultural Caja de Burgos (Avenida de Cantabria, nº 3. Burgos).

viernes, 15 de diciembre de 2017

Primer fósil de plesiosaurio del Triásico

Paleontólogos han descubierto un fósil único de plesiosaurio de la primera parte del período Triásico, con aproximadamente 201 millones de años, el más antiguo conocido.   

GEORG OLESCHINSKI
Los plesiosaurios fueron nadadores especialmente efectivos. Estos "saurios de pala" extintos hace mucho tiempo se propulsaban a través de los océanos mediante el empleo de "vuelo submarino", al igual que las tortugas marinas y los pingüinos.

Tenían cabezas pequeñas y cuellos largos y aerodinámicos. Sus robustos cuerpos tenían fuertes músculos para mantener esas palas en movimiento. Comparado con otros reptiles marinos, la cola era corta, ya que solo se usaba para la dirección. Este diseño evolutivo fue muy exitoso, pero curiosamente no volvió a evolucionar después de la extinción de los plesiosaurios, según Martin Sander del Instituto Steinmann de Geología, Mineralogía y Paleontología de la Universidad de Bonn.

Los saurios de pala extintos podrían haber resistido fácilmente contra los animales acuáticos de hoy en día. Mientras que las tortugas marinas principalmente utilizan sus extremidades anteriores fuertes para la propulsión, los plesiosaurios movieron las cuatro extremidades juntas, lo que resultaba en un poderoso impulso. Sin embargo, estos antiguos animales no tenían una concha como las tortugas. 

El coleccionista privado Michael Mertens descubrió un espécimen excepcional durante las operaciones de cantera en un pozo de arcilla en Westfalia, Alemania, en 2013. La evaluación posterior por el LWL-Museum für Naturkunde en Münster, Alemania, reveló que el hallazgo representa un reptil marino del Triásico, el período anterior al Jurásico. Esta noticia llegó al profesor Sander de la Universidad de Bonn durante un año sabático en Los Ángeles. "No podía creer que hubiera un plesiosaurio del Triásico, dado que estos animales habían sido estudiados por paleontólogos durante casi 300 años, y nunca hubo uno más antiguo que el Jurásico", dijo Sander. El estudio se publica en Science Advances.   

La investigación detallada por la estudiante Tanja Wintrich del Instituto Steinmann de la Universidad de Bonn reveló que el hallazgo representa el plesiosaurio más antiguo, a una edad de aproximadamente 201 millones de años, lo que lo convierte en el único esqueleto de plesiosaurio del período Triásico.

La longitud reconstruida del esqueleto es de 237 centímetros "Estamos viendo un plesiosaurio relativamente pequeño ", dice Wintrich. Los científicos otorgaron el nombre Rhaeticosaurus mertensi a este único fósil. La primera parte del nombre se refiere a su edad geológica (rético) y la segunda parte honra al descubridor. Junto con científicos del Museo de Historia Natural de Osaka, la Universidad de Osaka, la Universidad de Tokio y el Museo de Historia Natural de París, el equipo de Bonn estudió una muestra de hueso. Primero, examinaron el interior del hueso mediante tomografía computarizada y luego cortaron secciones delgadas para el estudio microscópico de partes especialmente prometedoras del hueso.   

En base a las marcas de crecimiento en los huesos, los investigadores reconocieron que Rhaeticosaurus era un joven de rápido crecimiento. Compararon las secciones delgadas con las de plesiosaurios jóvenes del Jurásico y el Cretácico. "Los plesiosaurios aparentemente crecieron extremadamente rápido antes de alcanzar la madurez sexual", dice Sander. Los paleontólogos interpretan esto como una clara indicación de que los plesiosaurios eran de sangre caliente.   

Dado que los plesiosaurios se propagaron rápidamente por todo el mundo, "debieron haber sido capaces de regular la temperatura de su cuerpo para poder invadir las partes más frías del océano", dice el paleontólogo. Debido a su sangre caliente y su locomoción eficiente, los plesiosaurios fueron extremadamente exitosos y extendidos, hasta que desaparecieron de la faz de la tierra. Sander dice: "Al final del Cretáceo, un impacto de meteorito junto con erupciones volcánicas conducen a un colapso del ecosistema, del cual los plesiosaurios fueron víctimas prominentes".

jueves, 14 de diciembre de 2017

Fósiles huérfanos, reunidos con sus padres 500 millones de años después

Un grupo de fósiles huérfanos han estado separados de sus padres desde el comienzo de la evolución animal, hace más de 500 millones de años.   

Imagen de un Pseudooides. Foto: Universidad de Bristol
Durante décadas, los paleontólogos han estado desconcertados por fósiles microscópicos de 'Pseudooides', que son más pequeños que los granos de arena. La semejanza de los fósiles con los embriones animales inspiró su nombre, que significa "huevo falso". 

Los fósiles preservan etapas de desarrollo embrionario congeladas en el tiempo por procesos milagrosos de fosilización, que convirtieron sus células blandas en piedra. Los fósiles de 'Pseudooides' tienen una cintura segmentada como los embriones de animales segmentados, como los insectos, que inspiran grandes teorías sobre cómo los animales segmentados complejos pueden haber evolucionado.

Un equipo de paleontólogos de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, y la Universidad de Pekín, en China, ha analizado el interior de los embriones de 'Pseudooides' utilizando rayos X y han encontrado características que los vinculan a las etapas adultas de otro grupo fósil. Resulta que estas etapas adultas han estado justo debajo de las narices de los científicos todo el tiempo: se han encontrado hace mucho tiempo en las mismas rocas que los ‘Pseudooides’.

Sorprendentemente, estos miembros de la familia perdidos hace mucho tiempo no son animales complejos y segmentados, sino antepasados de las medusas modernas. "Parece que, al tratar de clasificar estos fósiles, hemos estado escarbando hasta la rama incorrecta del árbol genealógico de los animales", afirma la doctora Kelly Vargas, de la Universidad de Bristol.

El profesor Philip Donoghue, también de la Universidad de Bristol, codirigió la investigación con el profesor Xiping Dong, de la Universidad de Pekín. El profesor Donoghue agrega en un comunicado: "No podríamos haber reunido a estos antiguos miembros de la familia sin la asombrosa tecnología que nos permitió ver dentro de los cuerpos fosilizados de los embriones y los adultos".

INFORMACIÓN SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA EMBRIOLOGÍA ANIMAL
   
El equipo utilizó 'Swiss Light Source', un acelerador de partículas gigantesco cerca de Zurich, Suiza, para suministrar los rayos X utilizados para obtener imágenes del interior de los fósiles. Esto demostró que los detalles de la segmentación en los embriones 'Pseudooides' no son más que el borde doblado de una abertura, que se desarrolló en el borde del esqueleto en forma de cono que una vez albergó la etapa similar a una anémona en el ciclo de vida de la antigua medusa.   

Luis Porras, quien ayudó a hacer el descubrimiento mientras todavía estudiaba en la Universidad de Bristol, señala que los fósiles de 'Pseudooides' pueden no revelar cómo evolucionaron los animales complejos, pero proporcionan información sobre cómo ha evolucionado la propia embriología de los animales. Los embriones de las medusas vivientes, por lo general, se convierten en extrañas larvas extraterrestres que se metamorfosean en adultos anémicos antes de la fase final de las medusas".   

"Los 'Pseudooides' hacían las cosas de manera diferente y más eficiente, desarrollándose directamente de embrión a adulto. Tal vez las medusas vivientes son una referencia pobre de los animales ancestrales", agrega el profesor Luis Porras.

Por su parte, Donoghue sostiene que "las medusas se componen de poco más que sustancia viscosa y, sin embargo, se petrificaron antes de que tuvieran alguna posibilidad de pudrirse: un mecanismo que algunos científicos llaman el 'efecto Medusa', bautizado así por la gorgona de la mitología griega que convertía en piedra a cualquiera que posaba sus ojos sobre ella".

El equipo de Bristol todavía está buscando restos fósiles de las otras fases del ciclo de vida de 'Pseudooides', incluida la etapa 'viscosa' de la medusa. Sin embargo, los fósiles de medusas son pocos y distantes entre sí, quizás irónicamente porque el 'efecto Medusa' no parece funcionar en ellos. Mientras tanto, los embriones de 'Pseudooides' se han reunido con sus homólogos adultos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Los dinosaurios ya tenían garrapatas

Hallan uno de estos parásitos agarrado a una pluma de saurio en ámbar de hace 99 millones de años


Encontrar algo tan frágil como una pluma de un dinosaurio que vivió hace casi 100 millones de años no debe ser fácil. Tampoco debe ser habitual hallar una pequeña garrapata conservada durante ese inmenso espacio de tiempo. Pero encontrarla agarrada a una de estas plumas atrapada en ámbar de hace 99 millones sería un milagro si no fuera porque esa palabra no tiene sentido en la ciencia. Es lo que ha hecho un grupo de investigadores, entre ellos varios españoles, que ha localizado, identificado y caracterizado varias de las garrapatas más antiguas encontradas hasta ahora. 

La pluma atrapada en el ámbar y, arriba, detalle de la garrapata.
 NATURE COMMUNICATIONS/EPV
"Los dinosaurios, con huesos grandes y duros, es fácil que fosilicen", dice el paleontólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Enrique Peñalver. En los últimos años, además, se han ido encontrando fósiles confirmando que un amplio grupo de dinosaurios tenía plumas y hasta coloridas alas. "Las garrapatas, en cambio, no son muy duras. Todas las que se han encontrado están en ámbar. Así que donde no hubo ámbar no hay registro fósil de garrapatas", añade Peñalver, principal autor de la investigación que, por primera vez, las ha encontrado junto a restos de su víctima.

Pluma y garrapata se encuentran atrapadas en una pequeña pieza de ámbar encontrada en el norte de Myanmar y cedida por un coleccionista privado al Museo Americano de Historia Natural (EE UU). Fue allí donde uno de los conservadores del museo y también coautor de la investigación, Paul Nascimbene, localizó lo que creyó podía ser una garrapata. Nascimbene contactó con el equipo de Peñalver y el profesor de la Universitat de Barcelona Xavier Delclòs, que se encuentran entre los principales expertos en fósiles capturados en ámbar.
A excepción de otro ejemplar hallado en ámbar español, son las garrapatas más antiguas hasta ahora
La investigación, publicada en Nature Communications, ha datado el ámbar birmano en pleno Cretácico, en torno a hace 99 millones de años. Este periodo, posterior al Jurásico, acabó hace unos 65 millones de años, con el evento de una extinción masiva provocada, probablemente, por el impactode un meteorito o asteroide contra el planeta. Tal datación supone la evidencia directa más antigua del parasitismo de los dinosaurios por parte de las garrapatas. El ejemplar, identificado como una garrapata dura, pertenece a la especie Cornupalpatum burmanicum. Si se exceptúa a un ejemplar aún no caracterizado atrapado en un ámbar español, se trata de la garrapata más antigua encontrada.

Sin embargo, comenta Peñalver, "si consiguieras extraerla del ámbar y devolverla a la vida y se la dieras a un especialista en garrapatas, en absoluto sospecharía que este animal vivía hace casi 100 millones de años". Aunque esta especie en sí se extinguió hace mucho tiempo, su linaje sigue existiendo hoy en uno de los tres grupos de este ectoparásito que existen en la actualidad.

Los investigadores identificaron y caracterizaron otras cuatro garrapatas de una especie desconocida hasta ahora, a la que han bautizado como Deinocroton draculi. Las cuatro se encuentran en ámbar también de origen birmano, incluso dos de ellas, un macho y una hembra, están fosilizadas en la misma pieza. En estos casos, aquel linaje no ha llegado hasta nuestros días. Aunque no tienen una evidencia tan directa como la de la garrapata agarrada a la pluma, los autores del estudio han encontrado pistas que indicarían que también parasitaban a los dinosaurios emplumados.

Una de esas pistas son las marcas en su abdomen de larvas de un escarabajo que aún hoy se encuentran en los nidos de las actuales aves. Pero la posibilidad de que sus víctimas fueran ya aves como las actuales está descartada: no aparecieron hasta 25 millones de años después de la fecha del ámbar. "Sabemos que era un dinosaurio emplumado, pero desconocemos si volaba o no", afirma el investigador del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y coautor del, el español Ricardo Pérez de la Fuente.

El ámbar, que procede de una resina vegetal producida por coníferas y unas pocas plantas más, es la máquina del tiempo que más gusta a los paleontólogos. Como explica Pérez de la Fuente, "no solo captura organismos casi de forma instantánea, conserva para siempre las interacciones entre ellos". Es el caso de la pluma y la garrapata de este estudio o los insectos atrapados en ámbar español con el polen recién recolectado aún en sus patas.

También es el caso de una de las garrapatas nuevas identificadas ahora. Murió bien cebada. Por el volumen de su abdomen, 8,5 veces más que el de las otras, debió de caer en la resina justo al descolgarse rebosante de la sangre de su víctima. Por desgracia, la ciencia no ha avanzado lo suficiente para, como se fantaseaba en Parque Jurásico, poder abrir ese ámbar y extraer el ADN del dinosaurio al que había picado la garrapata.

"Es la primera vez desde hace 66 millones de años que este sonido se oye en la Tierra"

Naturalistas británicos han recreado el extraño bramido de un dinosaurio T-Rex, que califican como "el sonido más aterrador".

Foto ilustrativa
www.globallookpress.com
El naturalista británico Chris Packham y Julia Clarke, profesora de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Texas, EE.UU., han recreado la 'voz' del dinosaurio más aterrador, el Tyrannosaurus Rex, para un nuevo documental de la cadena BBC, informa The Telegraph.

En su condición de reptiles y de antepasados de las aves, los dinosaurios emitían sonidos que no se asemejaban a los de los mamíferos que hoy conocemos, concluyen los científicos.

"Los ruidos más escalofriantes hoy en el mundo salvaje provienen de los depredadores, el aullido del lobo, el rugido del tigre, pero los expertos ahora dudan de que el T-Rex sonara como ellos", asegura Packman.


Para dar con el sonido del temible dinosaurio carnívoro, Packman y Clarke partieron del sonido de un avetoro, que habita en Eurasia, y lo mezclaron con el sonido de un cocodrilo chino. Una vez el sonido se amplificó hasta que correspondió con el tamaño de la gran criatura, obtuvieron un estruendo sordo y siniestro que recuerda a la película de dinosaurios 'Parque Jurásico'.

Aunque todos nos imaginamos al Tyrannosaurus Rex rugiendo de manera estruendosa, el dinosaurio emitía unos sonidos muy distintos debido a su estrecha relación con las aves y los reptiles. De hecho, la frecuencia de sus bramidos era tan profunda que podían sentirse en vez de escucharse y se cree que no necesitaba abrir la boca para producir sonidos, al igual que las aves y los reptiles.

"Podría ser la primera vez desde hace 66 millones de años que este sonido se oye en la Tierra", afirma Packman. "Es un tiro a ciegas, pero estamos usando las pruebas que tenemos. Creo que es el sonido más aterrador que jamás haya sentido", sostiene tras apreciar el resultado.

¿Por qué a los niños les gustan tanto los dinosaurios?

Los dinosaurios, y los monstruos en general, molan, y cuanto más grandes sean, mejor. Por eso hay tantos niños que les encanta leer sobre dinosaurios o acuden en masa a ver Jurassic World. Incluso les atraen esos nombres tan largos y exóticos que tienen.

El nivel de experiencia de los dinosaurios que puede tener un niño es realmente asombroso, especialmente si tenemos en cuenta que un adulto promedio puede nombrar quizás diez dinosaurios en el mejor de los casos.

Dinosaurios beneficiosos a nivel cognitivo

Los investigadores no saben exactamente qué es lo que provoca estas pequeñas obsesiones infantiles, pero casi un tercio de todos los niños tienen una en algún momento, por lo general entre las edades de 2 y 6 años. Y aunque los estudios han demostrado que el interés más común e intenso son los vehículos (aviones, trenes y automóviles), el próximo más popular, por un amplio margen, son los dinosaurios.

También son particularmente beneficiosos para el desarrollo cognitivo. Un estudio de 2008 encontró que los intereses intensos sostenidos, particularmente en un dominio conceptual como los dinosaurios, pueden ayudar a los niños a desarrollar un mayor conocimiento y persistencia, un mejor tiempo de atención y habilidades más profundas de procesamiento de la información.

En resumen, los dinosaurios pueden crear mejores estudiantes y niños más inteligentes. Hay décadas de investigación para respaldarlo: los niños con intereses intensos tienden a tener una inteligencia superior a la media.

Y probablemente no sea una coincidencia que el rango de edad para desarrollar tales intereses intensos se traslape con las edades pico del juego basado en la imaginación.

El problema de la escuela

Hay una serie de razones por las cuales los niños dejan de querer aprender algo sobre un tema en particular, y una de los más importantes es, irónicamente, la escuela. A medida que ingresan a un entorno educativo tradicional, se espera que alcancen un rango de objetivos en varios temas, lo que no deja mucho espacio para la especialización que exigen temas tan concretos.

Y entonces los dinosaurios dejan de ser tan interesantes.

También hay un gran componente social debido a la disminución de un interés intenso, ya que los niños comienzan a interactuar con sus compañeros a diario. Empiezan a ser más importantes estas interacciones que los dinosaurios, también. Aunque siempre se recuerdan como algo importante enla infancia. Un amor permanente por los dinosaurios podría ser una fase divertida pero temporal, o podría ayudar a algún científico en ciernes a descubrir algún día los secretos del pasado. Sea como fuere, es algo por lo que debemos pasar y que, trasncurrido el tiempo, generalmente dejaremos atrás.

Fósiles de un pingüino de tamaño humano, hallados en Nueva Zelanda

Huesos fósiles excavados de una nueva especie de pingüino gigante en Nueva Zelanda, revelan una estatura de 1,7 metros y un peso corporal de aproximadamente 100 kilogramos, comparable a un humano. 

SENCKENBERG
En su estudio, publicado este 12 de diciembre en Nature Communications, los descubridores --liderados por Gerald Mayr, del Instituto de Investigación Senckenberg en Frankfurt-- muestran que a lo largo de la historia geológica, el gigantismo no fue una ocurrencia rara en los primeros pingüinos y probablemente se desarrolló como resultado de la ausencia de vuelo de las aves. La nueva especie ha sido bautizada como 'Kumimanu', nombre que resulta de las palabras en idioma maorí Kumi, que significa 'monstruo', y 'Manu', que significa 'pájaro'.   

"Examinamos los huesos de las alas y las patas de este pingüino y rápidamente nos dimos cuenta de que estábamos buscando especies desconocidas anteriormente", explica el doctor Gerald Mayr, que revela que el tamaño de los huesos indica que esta especie tenía más de 1,7 metros de altura y pesaba más de 100 kilogramos. 

Por tanto, el nuevo hallazgo cuenta entre las especies de pingüinos fósiles más grandes, y sólo es superado en tamaño corporal por una especie fósil de la Antártida que, sin embargo, sólo se conoce por restos muy fragmentados.   

Los restos fosilizados de este pingüino gigante se descubrieron en la región de Otago, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. "Las dataciones de la edad revelan que el ave vivió durante el Paleoceno tardío, es decir, hace entre 59 y 56 millones de años", explica Mayr, que destaca además que estos fósiles se encuentran entre los restos de pingüinos más antiguos conocidos. 

En el estudio, el ornitólogo de Frankfurt y sus colegas de Nueva Zelanda demuestran además que, filogenéticamente, el nuevo descubrimiento representa una especie bastante arcaica, que está claramente diferenciada de los pingüinos gigantes conocidos hasta la fecha de las épocas geológicamente más jóvenes del Eoceno y el Oligoceno. 

"Kumimanu' muestra que el gigantismo no era raro entre los primeros pingüinos, incluso en la etapa más temprana de su evolución", agrega Mayr, que considera "notable que incluso formas tan tempranas como estas alcanzaran un tamaño tan enorme". 

Los científicos suponen que este gigantismo se desarrolló como resultado de la ausencia de vuelo de las aves marinas. Sin embargo, esto plantea la pregunta de por qué no hay pingüinos gigantes vivos en la actualidad. Por ello, los investigadores ofrecen la siguiente hipótesis: "Los pingüinos gigantes se desarrollaron poco después de la extinción masiva cerca del final del Cretácico, aproximadamente hace 66 millones de años". 

"Es posible que la desaparición de grandes reptiles marinos permitiera a los pingüinos explorar nuevos nichos ecológicos --argumenta el científico--. Sin embargo, con la aparición posterior de otros grandes depredadores marinos como las focas y las ballenas dentadas, los pingüinos se enfrentaron a una nueva competencia y depredación, lo que puede haberlos llevado a la extinción".    Tanto Gerald Mayr como sus colegas de Nueva Zelanda esperan ahora descubrimientos adicionales que puedan arrojar luz sobre estas y otras preguntas nuevas.

viernes, 8 de diciembre de 2017

LOS DINOSAURIOS VAN AL MÉDICO

El ‘Europatitan eastwoodi’ y el saurópodo de Torrelara comparten vértebras con anomalías

Un estudio del CAS, financiado por la Junta, ha encontrado similitudes en los huesos de sendos dinosaurios, que se investigarán con un equipo multidisciplilnar

Manuel Perales, jefe de Servicio de Traumatología del HUBU,
José Ignacio Canudo, paleontólogo de la Universidad de Zaragoza
 y Fidel Torcida, director del Museo de Dinosaurios. / Museo de Dinosaurios.
Las especies de dinosaurio ‘Europatitan eastwoodi’ y el saurópodo encontrado este verano en las excavaciones de Torrelara poseían ambos vértebras con anomalías, según un estudio sobre patologías en dinosaurios de la Sierra de la Demanda desarrollado por el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas de los Infantes (CAS).

Los responsables del CAS recuerdan, en nota de prensa recogida por ICAL, que los dinosaurios sufrían enfermedades y traumatismos que no eran «muy diferentes» a los de otros vertebrados, sobre todo, en el esqueleto. «Las secuelas de esas patologías podían dejar señales en los huesos que, si se daban una serie de circunstancias favorables, quedaban fijadas en los fósiles de esos animales». 
Los dinosaurios sufrían enfermedades y traumatismos que dejan sus secuelas en los huesos 
Además, los dinosaurios más longevos, con edades que superarían los 50 años, tenían más probabilidades de sufrir enfermedades articulares o degenerativas, así como de pasar por situaciones que provocaban traumatismos. «Los saurópodos (herbívoros de gran tamaño) quizás fueran el grupo de dinosaurios con especies más longevas, y por ello los mejores candidatos a sufrir esas patologías». De hecho, en el Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes se conservan fósiles de dos dinosaurios saurópodos que muestran huesos con estructuras anómalas, atribuidas a algún tipo de proceso patológico o traumático.

El estudio desarrollado por el Colectivo Arqueológico y Paleontológico de Salas (CAS), y financiado la Junta de Castilla y León, ha permitido identificar una estructura ósea irregular en dos vértebras caudales del dinosuario ‘Europatitan eastwoodi’, el dinosaurio gigante cuyos restos se recuperaron en 2004 en el yacimiento de El Oterillo II. Y también una realidad similar en el saurópodo encontrado durante la campaña de excavaciones del yacimiento de Valdeplazuelos-Tenadas del Carrascal de Torrelara. 
Se han hallado estructuras anómalas en los restos de sendos dinosaurios, que se estudiarán por un equipo «forense» 
La hipótesis planteada en ese estudio sugiere «un origen traumático pero de difícil identificación» en el caso del 'Europatitan eastwoodi'. «Los huesos se sometieron a un escáner que no reveló fracturas pero sí permitió caracterizar un recrecimiento óseo en torno a las dos vértebras que provocó su fusión prácticamente total durante la vida del dinosaurio», han explicado desde el CAS.

Además, con las primeras labores de preparación de los huesos fosilizados del dinosaurio saurópodo de Torrelara «saltó la sorpresa». En otra vértebra caudal aparecieron estructuras totalmente anómalas cuya primera atribución señalaría también a un proceso patológico”.

Equipo de investigación

Así las cosas, para abordar una investigación profunda de los huesos de estos dos especímenes se ha formado un equipo de especialistas que desarrollarán el trabajo de «auténticos forenses» pero para dos animales de más de 125 millones de años de antigüedad.

El equipo está compuesto por investigadores del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, el paleontólogo de la Universidad de Zaragoza José Ignacio Canudo y Manuel Perales, jefe de Servicio de Traumatología del Hospital Universitario de Burgos (HUBU). Se trata de un trabajo que va a requerir de una colaboración multidisciplinar, y su resultado permitirá reconstruir «más aspectos» de la vida de ‘Europatitan’, «un gigante que sin duda sufría achaques y enfermedades».

El sorprendente dinosaurio que parece un pato

Vivió hace entre 75 y 71 millones de años y estaba adaptado a caminar en tierra y nadar en el agua, donde se alimentaba

El 'Halszkaraptor' andaba sobre sus patas traseras en tierra y utilizaba sus 
extremidades delanteras para nadar en el agua (Lukas Panzarin).
Un hocico en forma de pico de pato. Cuello de cisne. Aletas como las de un pingüino. Garras largas y afiladas como las de un águila.

No es una estrambótica quimera hecha con trozos de aves, sino un nuevo dinosaurio del Cretácico, que vivió hace entre 75 y 71 millones de años. Su nombre es Halszkaraptor escuilliei, y sus extraños rasgos revelan que estaba adaptado a una vida anfibia, tal y como concluye un equipo internacional de investigadores que ha analizado un fósil encontrado en Mongolia y que hoy presenta sus resultados en la revista Nature.

Aunque el Halszkaraptor pertenecía al grupo de dinosaurios que dio lugar a los pájaros, no es el ancestro de ningún pájaro actual, si bien las adaptaciones que desarrolló son muy similares a las de algunas aves acuáticas actuales, informa por correo electrónico Andrea Cau, paleontólogo del Museo Geológico y Palentológico ‘Giovanni Capellini’ en Boloña (Italia). 
El ‘Halszkaraptor’ era un nadador relativamente lento, que usaba su largo cuello para cazar peces y otras pequeñas presas, tendiéndoles emboscadas” 
ANDREA CAU
Autor principal de la investigación

Modelo 3D del fósil del 'Halszkaraptor', hallado en Mongolia 
(Royal Belgian Institute of  Natural Sciences).
Las patas traseras del Halszkaraptor eran largas y estaban adaptadas a caminar sobre tierra. Probablemente tenía un andar semejante al de los patos, aunque, a diferencia de las de estas aves, sus patas no eran especialmente útiles para nadar. Las extremidades delanteras, en cambio, eran cortas y tenían forma de aleta, como las de los pingüinos, así que probablemente le servían para moverse en el agua.

“Pensamos que el Halszkaraptor era un nadador relativamente lento, que usaba su largo cuello para cazar peces y otras pequeñas presas, tendiéndoles emboscadas”, declara Andrea Cau, autor principal de la investigación. Si un pez tenía la desventura de acercarse demasiado el Halszkaraptor, el dinosaurio era capaz de sumergir su cabeza a toda velocidad, propulsada por el sinuoso cuello, para capturarlo con su hocico aplanado y lleno de dientes.

El cuello de este dinosaurio, de hecho, es desproporcionadamente largo en comparación con el resto del cuerpo, por lo que su centro de gravedad no estaba en sus caderas, como en la mayoría de dinosaurios bípedos, sino desplazado hacia delante. Por eso, para poder caminar fuera del agua sin caerse, tenía que hacerlo con el torso inusualmente erguido, como los pingüinos.

El esqueleto del Halszkaraptor está parcialmente enterrado en un bloque de roca. Para estudiarlo sin producirle ningún daño, los investigadores lo llevaron al acelerador de partículas del Laboratorio Europeo de Radiación Sincrotrón en Grenoble (Francia), donde utilizaron rayos X para hacer radiografías de los distintos planos del fósil y reconstruirlo en tres dimensiones.

El periplo de un fósil robado

Los restos del Halszkaraptor fueron hallados en Mongolia, pero unos contrabandistas los sacaron ilegalmente del país, según relata Andrea Cau. Pasaron por varias colecciones privadas hasta caer en manos de un vendedor de fósiles, François Escuillié, que en 2015 se los mostró a Pascal Godefroit, paleontólogo del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales. Godefroit, que ha participado en el análisis del espécimen, percibió inmediatamente su importancia. Al conocer la opinión de Godefroit, Escuillié decidió donar la pieza al Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, la única institución europea autorizada para adquirir fósiles de origen mongol. “El fósil regresará a Mongolia y será depositado en el Instituto de Paleontología de la Academia Mongol de Ciencias cuando termine nuestro estudio”, remarca Cau.

Doble homenaje

El nombre del ‘Halszkaraptor escuilliei’ es un homenaje doble: a la polaca Halszka Osmólska, por sus contribuciones a la paleontología, y al vendedor de fósiles francés François Escuillié, que recuperó los restos del dinosaurio y allanó el camino para que volviesen a Mongolia.

Extraño torosaurus había sido confundido con triceratops en Estados Unidos

Ilustración de torosaurio (Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver). Krasovskiy.
No han pasado ni seis meses desde que científicos del Museo de Naturaleza y Ciencia de Denver, Colorado (EE.UU.) descubrieran a “Tiny”, que así bautizaron escolares al triceratopo cuyos restos fueron ahllados, para que el fósil hoy atraviese una crisis de personalidad: investigaciones posteriores han probado que en realidad se trata de un raro torosaurio.

El triceratops de Thornton, que fue descubierto en un sitio de construcción en agosto, lucía en primera instancia como tal: un cuerno grande sobre cada ojo y un cuerno de nariz más pequeño.

Pero los torosaurios, que comparten estos rasgos, son más largos, más delgados y tenían un volante más delicado con dos agujeros muy grandes. Los trabajadores del museo descubrieron esas características mientras limpiaban los huesos por lo que sospecharon que algo no les estaba diciendo este triceratops. Se trata del primer hallazgo de un torosaurio en Colorado, dijo el museo. En todo el mundo, hay menos de una decena de estos fósiles y ninguno tan completo como el de Denver, según Joe Sertich, curador del museo, en declaraciones a CBS.


"No solo es el fósil más completo y mejor conservado de lo que imaginé, sino que también se reveló como algo extremadamente raro", dijo.

Hace más de 120 años, el paleontólogo de Yale Othniel Charles Marsh describió a los dos dinosaurios y aunque los dos se superpusieron en el espacio y el tiempo, parecían lo suficientemente distintos como para que los paleontólogos los consideraran géneros de dinosaurios separados. Ello, hasta que los paleontólogos del Museo de las Montañas Rocosas John Scannella y Jack Horner sugirieron que estos dos dinosaurios eran realmente uno en lo mismo. No obstante, en 2012, un artículo publicado en PLoS One por los paleontólogos de la Universidad de Yale Nicholas Longrich y Daniel Field concluía que el Triceratops y el Torosaurus realmente eran dinosaurios distintos, después de todo.

Así que la crisis de identidad no es nueva para el torosaurio. Probablemente haya más de 2.000 especímenes de triceratops de calidad en el oeste de Estados Unidos, pero solo unos siete cráneos de torosaurios parciales antes de este hallazgo.

Tiny sigue siendo el fósil más completo del Período Cretácico descubierto en Colorado. Alrededor del 95% de su cráneo y al menos el 20% de su esqueleto han sido identificados, según el museo.

Los fósiles fueron encontrados por trabajadores de la construcción de una subestación de bomberos y policía.

Las excavadoras encontraron varios huesos, incluyendo dos cejas, un pico de la mandíbula inferior, huesos de los hombros y un diente extraído de un T. rex carroñero. La limpieza también ha revelado más huesos del cráneo y una tibia completa.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Corea del Sur: impresiones de piel en huellas fosilizadas de saurópodos

Las huellas con impresiones de piel presentan una textura poligonal característica que aumentaba la estabilidad al caminar sobre el suelo fangoso y húmedo

Impresiones de piel diferenciadas en la huella de un saurópodo (a) 
y en su molde (b), descrito en el estudio. Imagen: In Sung Paik
Varias impresiones de piel bien diferenciadas, procedentes de huellas de reptiles del Mesozoico, han sido documentadas, pero las impresiones de piel en huellas de dinosaurios son muy infrecuentes en comparación con el gran número de huellas de dinosaurios descubiertas en todo el mundo. Los depósitos fluvio-lacustres (producidos tanto por ríos como por lagos) de Corea contienen innumerables huellas fosilizadas de dinosaurios. Sin embargo, apenas se han observado impresiones de piel en estas huellas.

"Informamos sobre una impresión de piel grande y claramente conservada en el molde de una huella de la planta del pie de un saurópodo", explican los autores de un estudio publicado en Scientific Reports. "También describimos algunas impresiones de piel difusas e imparciales en otras huellas de dinosaurios", agregan los investigadores, dirigidos por In Sung Paik, de la Universidad Nacional de Pukyong, en Busan, en Corea del Sur. 
La característica textura poligonal de la piel cubría casi toda la planta de los pies 

Reconstrucción de la planta o superficie plantar del pie de un 
saurópodo, con su característica textura de polígonos.
Ilustración: Hyun Jeong Yoo
La impresión de piel en la huella de un saurópodo, claramente diferenciada e inusualmente grande, de más de 50 centímetros de diámetro, ha sido documentada en depósitos del Cretácico inferior procedentes de terrenos inundables, en la Formación Haman, en Corea del Sur. "Las observaciones sugieren que algunos dinosaurios saurópodos del Cretácico tenían una textura poligonal en la piel bien desarrollada que cubría casi toda la planta de sus pies, tal y como se puede ver en los elefantes actuales, y que aumentaba la estabilidad al caminar sobre el suelo fangoso y húmedo", concluye.



Científicos sorprendidos por descubrimiento sobre dinosaurios

Científicos han descubierto una forma de transformar las escamas de caimanes a plumas y podría proporcionar pistas vitales sobre cómo los dinosaurios evolucionaron en pájaros

Este es uno de los desarrollos más impresionantes y más grandes en la historia de la evolución y los científicos se están esforzando para descubrir el exacto cambio biológico que llevó a la creación de las aves que conocemos hoy.

Los científicos tuvieron éxito en descubrir los genes que desarrollan las plumas en aves y luego las estimularon en embriones de caimanes, causando que las escamas se convirtieran en plumas.

Además, ellos creen que algunos de los dinosaurios evolucionaron en aves que aún tenían escamas, mientras que otros desarrollaron plumas. Aun así, hay mucho misterio sobre cómo exactamente sucedió la evolución.

La mayoría de las personas no creerían que los caimanes y las aves fueron primos evolucionarios. Sin embargo, los reptiles son los familiares vivientes más cercanos de aves y descienden de los arcosaurios, los “reptiles gobernantes” que alguna vez dominaron la Tierra hace 250 millones de años. 
“Ahora tenemos la potencial explicación molecular para estos perdidos vínculos hipotetizados,” dijo el Dr. Cheng Ming Chuong, profesor de patología en la Escuela Keck de Medicina de USC.
“Estos resultados muestran que diferentes perturbaciones causan diferentes niveles de conversión de escamas a plumas, implicando que las escamas tienen la capacidad de formar plumas con las señales moleculares adecuadas,” él añadió.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Huevos fósiles, hallados en China, revelan los secretos del pterosaurio

Cientos de huevos fosilizados de pterosaurio fueron hallados en un excepcional estado de conservación, revelando información inédita sobre el modo de vida de este reptil volador primo de los dinosaurios, anunció el jueves un grupo de investigadores chinos y brasileños.
En total, 215 huevos fueron extraídos de un bloque de roca de tres metros de largo que podría contener cerca de 300, la mayor colección de fósiles de este tipo jamás descubierta, en la ciudad de Hami, región autónoma Uigur, en el noroeste de China.
"Como se trata de fósiles extremadamente frágiles, nos sorprendió mucho encontrarlos en el mismo lugar. Anteriormente habíamos hallado menos de diez", dijo a la AFP Alexander Kellner, paleontólogo del Museo Nacional de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ).
Dieciséis de ellos -que contienen embriones- son visibles en tres dimensiones, mientras que la mayoría de los fósiles descubiertos hasta ahora estaban mucho menos conservados.
"Gracias a este descubrimiento es la primera vez que podemos hablar del comportamiento de estos animales", dijo Kellner, miembro del equipo chino-brasileño cuyo trabajo fue publicado en la revista estadounidense Science.
Aparecidos hace unos 225 millones de años, los pterosaurios son considerados los primeros vertebrados capaces de volar. Desaparecieron al final del Cretácico hace 65 millones de años.
Los fósiles descubiertos en China pertenecen a una especie llamada Hamipterus tianshanensis. Estos pterosaurios medían aproximadamente 1,20 m de alto, con una envergadura que podía alcanzar hasta 3,5 m con las alas desplegadas. 
Al analizar los embriones fosilizados, los investigadores constataron que los huesos correspondientes a las alas estaban menos desarrollados que los de las extremidades inferiores.
"Esto demuestra que cuando los pterosaurios nacían podían caminar, pero aún no volar, por lo que necesitaban a sus padres. Ese es uno de los grandes descubrimientos que hemos hecho", señaló Kellner.
Pero el paleontólogo brasileño asegura que los descubrimientos "apenas están comenzando".
"Gracias a la gran cantidad de huevos que hemos descubierto, podremos llenar más lagunas sobre las diferentes etapas embrionarias de esta especie", concluyó.
Las réplicas de estos fósiles serán expuestas desde el viernes en el Museo Nacional de Rio de Janeiro.

Fuente: Debate.com.mx

La misma noticia también se puede consultar en Materia, la sección de ciencia de El País, en la que sobre esta noticia, Fidel Torcida director del Museo de Dinosaurios de Salas de los Infantes, realiza algunos apuntes.

https://elpais.com/elpais/2017/11/29/ciencia/1511961443_310188.html

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Los dinosaurios emplumados eran más esponjosos de lo que se creía

Imagen: https://www.fosil.cl/anchiornis/
Un estudio dirigido por la Universidad de Bristol, en Reino Unido, ha revelado nuevos detalles sobre las plumas de los dinosaurios y ha permitido a los científicos perfeccionar aún más la representación más exacta posible de cualquier especie de dinosaurio hasta la fecha. Las aves son los descendientes directos de un grupo de dinosaurios carnívoros y emplumados que, junto con las aves verdaderas, se conocen como paravianos, entre los que se incluye el infame Velociraptor.

Los investigadores examinaron, a alta resolución, un fósil excepcionalmente conservado del dinosaurio paraviro 'Anchiornis', del tamaño de un cuervo, comparando sus plumas fosilizadas con las de otros dinosaurios y aves extintas. Las plumas alrededor del cuerpo de 'Anchiornis', conocidas como plumas de contorno, revelaron una forma de pluma primitiva, recién descrita, extinta, que consiste en una pluma corta con púas largas, independientes y flexibles que salen de la pluma en ángulos bajos para formar dos barbas y una pluma viperina.

Las observaciones fueron posibles gracias a los procesos de descomposición que separaron algunas de estas plumas del cuerpo antes de su entierro y fosilización, haciendo que su estructura sea más fácil de interpretar. Tales plumas le habrían dado a 'Anchiornis' una apariencia esponjosa en comparación con los cuerpos aerodinámicos de las aves voladoras modernas, cuyas plumas tienen barbas estrechamente cerradas que forman superficies continuas.

Las plumas desabrochadas de 'Anchiornis' podrían haber afectado a la capacidad del animal para controlar su temperatura y repeler el agua, posiblemente siendo menos efectivas que las barbas de las plumas más modernas. Este plumaje lanudo también habría aumentado la resistencia cuando 'Anchiornis' se deslizaba.

Además, las plumas en el ala de 'Anchiornis' carecen de las barbas aerodinámicas y asimétricas de las plumas de vuelo modernas, y la nueva investigación muestra que estas barbas tampoco estaban firmemente cerradas en comparación con las plumas de vuelo modernas. Esto habría obstaculizado la capacidad de la pluma para formar una superficie de sustentación. Para compensar, paravianos como 'Anchiornis' tenían múltiples filas de largas plumas en el ala, a diferencia de las aves modernas, donde la mayor parte de la superficie del ala está formada por una sola fila de plumas.

GARRAS TREPADORAS

Además, 'Anchiornis' y otros paravianos tenían cuatro alas, con largas plumas en las patas además de los brazos, así como plumas alargadas que formaban un fleco alrededor de la cola. Este aumento en el área de superficie probablemente permitió el deslizamiento antes de la evolución del vuelo motorizado.

Para ayudar a reconstruir el aspecto actualizado de 'Anchiornis', la ilustradora científica Rebecca Gelernter trabajó con Evan Saitta y el doctor Jakob Vinther, de la Facultad de Ciencias de la Tierra y la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol, Reino Unido, para dibujar al animal tal como era en la vida. La nueva pieza representa un cambio radical en las representaciones de dinosaurios e incorpora investigaciones previas.

Los patrones de color para 'Anchiornis' son conocidos a partir de estudios de pigmentos fosilizados, el contorno del cuerpo del animal ha sido construido mediante el examen de fósiles bajo fluorescencia láser y trabajos previos han descrito la estratificación de múltiples niveles de las plumas de las alas. "Los aspectos novedosos del ala y las plumas de contorno, así como las manos y los pies totalmente emplumados, se suman a la representación", apunta Evan Saitta.

"Lo más llamativo es que 'Anchiornis' se presenta en esta obra de arte escalando a la manera de los polluelos hoacín, el único pájaro viviente cuyas crías conservan una reliquia de su pasado dinosaurio, una garra funcional. Esto contrasta mucho con la imagen anterior que coloca a los paravianos encaramados en la parte superior de las ramas como las aves modernas", añade.


"Sin embargo, es poco probable que se posen debido a la falta de un dedo del pie invertido, como en las aves modernas que se posan, mientras que la escalada es consistente con los brazos y garras bien desarrollados en los paravianos. En general, nuestro estudio proporciona una nueva visión sobre la apariencia de los dinosaurios, su comportamiento y fisiología, y la evolución de las plumas, las aves y el vuelo motorizado", concluye.
Fuente: eldia.es