sábado, 16 de diciembre de 2017

FALLADO EL XII CONCURSO DE TARJETAS NAVIDEÑAS 'LOS DINOSAURIOS Y LA NAVIDAD' 2017

Fundación Aúrea de Igualada (Barcelona), Fundación Aspanias Burgos y Aspace Salamanca, ganadoras de la edición de este año

El Concurso nacional de tarjetas navideñas “Los Dinosaurios y la Navidad” para personas con discapacidad intelectual o del desarrollo ha llegado este año a la edición número doce. Al certamen se han presentado 120 tarjetas pintadas por personas con discapacidad intelectual de organizaciones sociales que trabajan en distintos territorios de España.

Los miembros del jurado han valorado de las postales ganadoras “la originalidad de los dibujos, los materiales empleados, la limpieza de la composición y la armonía” a la hora de conjugar dos mundos sin relación aparente entre sí como los que representan los Dinosaurios y la Navidad. Tras el fallo del concurso, los miembros del jurado han felicitado a todos los concursantes por la originalidad y animación de las tarjetas presentadas.

PREMIOS, PREMIADOS, JURADO Y ENTREGA

PRIMER PREMIO (individual). Lluis Bilbeny, por su tarjeta titulada “Dinosaurio y Regalos”. El ganador es usuario de la Fundación Áuria, de Igualada, Barcelona. Su tarjeta será la felicitación institucional navideña de la Fundación Dinosaurios de Castilla y León. Este premio recibirá un lote de productos del Museo de Dinosaurios (Salas de los Infantes, Burgos).     
SEGUNDO PREMIO (individual). Goyo Alonso Vadillo (usuario del Centro de personas mayores con discapacidad intelectual Fuentecillasde la Fundación Aspanias Burgos-Plena inclusión Castilla y León), por su tarjeta titulada “Todos al portal”. Goyo es usuario del Centro de personas para discapacidad intelectual y envejecimiento prematuro Fuentecillas, de la Fundación Aspanias Burgos. Su tarjeta será la felicitación institucional navideña de la Fundación Aspanias Burgos. Este premio también recibirá un lote de productos del Museo de Dinosaurios.     

TERCER  PREMIO (individual). Jorge Lozano  (del Centro de Educación y Formación Puentesaúco, de la Fundación Aspanias Burgos- Plena inclusión Castilla y León), “Sin título”. Jorge es usuario del Centro de Educación y Formación Puentesaúco, de la Fundación Aspanias Burgos. El premio a su tarjeta también consiste en un lote de productos del Museo de Dinosaurios (Salas de los Infantes, Burgos).    

PRIMER  PREMIO (grupal). Alberto Santiago de Prada, Agustín Ángel Vicente Hernández y Radi Dimitrov Radev, por su tarjeta titulada “Papá Dino y el trineo”. Los tres ganadores son usuarios del Centro Asistencial y de Rehabilitación Entrecaminos dependiente de ASPACE- Salamanca. El premio consiste en un lote de productos del Museo de Dinosaurios (Salas de los Infantes, Burgos).    

EL JURADO. Este año ha estado compuesto por los presidentes de las fundaciones promotoras del certamen Marta Arroyo (Fundación Dinosaurios de Castilla y León) y Miguel Patón (Fundación Aspanias Burgos); el pintor burgalés Gerardo Ibáñez; y dos representantes del colectivo social, Reyes Santos (educadora social y trabajadora de Aspanias)  y Elena Molina (jubilada con discapacidad y usuaria del Proyecto Puentes para personas jubiladas de Aspanias Burgos).

LA ENTREGA DE PREMIOS. Tendrá lugar el lunes 18 de diciembre de 2017, en el transcurso del Festival de Navidad de Aspanias 2017, que tendrá lugar Cultural Caja de Burgos (Avenida de Cantabria, nº 3. Burgos).

viernes, 15 de diciembre de 2017

Primer fósil de plesiosaurio del Triásico

Paleontólogos han descubierto un fósil único de plesiosaurio de la primera parte del período Triásico, con aproximadamente 201 millones de años, el más antiguo conocido.   

GEORG OLESCHINSKI
Los plesiosaurios fueron nadadores especialmente efectivos. Estos "saurios de pala" extintos hace mucho tiempo se propulsaban a través de los océanos mediante el empleo de "vuelo submarino", al igual que las tortugas marinas y los pingüinos.

Tenían cabezas pequeñas y cuellos largos y aerodinámicos. Sus robustos cuerpos tenían fuertes músculos para mantener esas palas en movimiento. Comparado con otros reptiles marinos, la cola era corta, ya que solo se usaba para la dirección. Este diseño evolutivo fue muy exitoso, pero curiosamente no volvió a evolucionar después de la extinción de los plesiosaurios, según Martin Sander del Instituto Steinmann de Geología, Mineralogía y Paleontología de la Universidad de Bonn.

Los saurios de pala extintos podrían haber resistido fácilmente contra los animales acuáticos de hoy en día. Mientras que las tortugas marinas principalmente utilizan sus extremidades anteriores fuertes para la propulsión, los plesiosaurios movieron las cuatro extremidades juntas, lo que resultaba en un poderoso impulso. Sin embargo, estos antiguos animales no tenían una concha como las tortugas. 

El coleccionista privado Michael Mertens descubrió un espécimen excepcional durante las operaciones de cantera en un pozo de arcilla en Westfalia, Alemania, en 2013. La evaluación posterior por el LWL-Museum für Naturkunde en Münster, Alemania, reveló que el hallazgo representa un reptil marino del Triásico, el período anterior al Jurásico. Esta noticia llegó al profesor Sander de la Universidad de Bonn durante un año sabático en Los Ángeles. "No podía creer que hubiera un plesiosaurio del Triásico, dado que estos animales habían sido estudiados por paleontólogos durante casi 300 años, y nunca hubo uno más antiguo que el Jurásico", dijo Sander. El estudio se publica en Science Advances.   

La investigación detallada por la estudiante Tanja Wintrich del Instituto Steinmann de la Universidad de Bonn reveló que el hallazgo representa el plesiosaurio más antiguo, a una edad de aproximadamente 201 millones de años, lo que lo convierte en el único esqueleto de plesiosaurio del período Triásico.

La longitud reconstruida del esqueleto es de 237 centímetros "Estamos viendo un plesiosaurio relativamente pequeño ", dice Wintrich. Los científicos otorgaron el nombre Rhaeticosaurus mertensi a este único fósil. La primera parte del nombre se refiere a su edad geológica (rético) y la segunda parte honra al descubridor. Junto con científicos del Museo de Historia Natural de Osaka, la Universidad de Osaka, la Universidad de Tokio y el Museo de Historia Natural de París, el equipo de Bonn estudió una muestra de hueso. Primero, examinaron el interior del hueso mediante tomografía computarizada y luego cortaron secciones delgadas para el estudio microscópico de partes especialmente prometedoras del hueso.   

En base a las marcas de crecimiento en los huesos, los investigadores reconocieron que Rhaeticosaurus era un joven de rápido crecimiento. Compararon las secciones delgadas con las de plesiosaurios jóvenes del Jurásico y el Cretácico. "Los plesiosaurios aparentemente crecieron extremadamente rápido antes de alcanzar la madurez sexual", dice Sander. Los paleontólogos interpretan esto como una clara indicación de que los plesiosaurios eran de sangre caliente.   

Dado que los plesiosaurios se propagaron rápidamente por todo el mundo, "debieron haber sido capaces de regular la temperatura de su cuerpo para poder invadir las partes más frías del océano", dice el paleontólogo. Debido a su sangre caliente y su locomoción eficiente, los plesiosaurios fueron extremadamente exitosos y extendidos, hasta que desaparecieron de la faz de la tierra. Sander dice: "Al final del Cretáceo, un impacto de meteorito junto con erupciones volcánicas conducen a un colapso del ecosistema, del cual los plesiosaurios fueron víctimas prominentes".

jueves, 14 de diciembre de 2017

Fósiles huérfanos, reunidos con sus padres 500 millones de años después

Un grupo de fósiles huérfanos han estado separados de sus padres desde el comienzo de la evolución animal, hace más de 500 millones de años.   

Imagen de un Pseudooides. Foto: Universidad de Bristol
Durante décadas, los paleontólogos han estado desconcertados por fósiles microscópicos de 'Pseudooides', que son más pequeños que los granos de arena. La semejanza de los fósiles con los embriones animales inspiró su nombre, que significa "huevo falso". 

Los fósiles preservan etapas de desarrollo embrionario congeladas en el tiempo por procesos milagrosos de fosilización, que convirtieron sus células blandas en piedra. Los fósiles de 'Pseudooides' tienen una cintura segmentada como los embriones de animales segmentados, como los insectos, que inspiran grandes teorías sobre cómo los animales segmentados complejos pueden haber evolucionado.

Un equipo de paleontólogos de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, y la Universidad de Pekín, en China, ha analizado el interior de los embriones de 'Pseudooides' utilizando rayos X y han encontrado características que los vinculan a las etapas adultas de otro grupo fósil. Resulta que estas etapas adultas han estado justo debajo de las narices de los científicos todo el tiempo: se han encontrado hace mucho tiempo en las mismas rocas que los ‘Pseudooides’.

Sorprendentemente, estos miembros de la familia perdidos hace mucho tiempo no son animales complejos y segmentados, sino antepasados de las medusas modernas. "Parece que, al tratar de clasificar estos fósiles, hemos estado escarbando hasta la rama incorrecta del árbol genealógico de los animales", afirma la doctora Kelly Vargas, de la Universidad de Bristol.

El profesor Philip Donoghue, también de la Universidad de Bristol, codirigió la investigación con el profesor Xiping Dong, de la Universidad de Pekín. El profesor Donoghue agrega en un comunicado: "No podríamos haber reunido a estos antiguos miembros de la familia sin la asombrosa tecnología que nos permitió ver dentro de los cuerpos fosilizados de los embriones y los adultos".

INFORMACIÓN SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA EMBRIOLOGÍA ANIMAL
   
El equipo utilizó 'Swiss Light Source', un acelerador de partículas gigantesco cerca de Zurich, Suiza, para suministrar los rayos X utilizados para obtener imágenes del interior de los fósiles. Esto demostró que los detalles de la segmentación en los embriones 'Pseudooides' no son más que el borde doblado de una abertura, que se desarrolló en el borde del esqueleto en forma de cono que una vez albergó la etapa similar a una anémona en el ciclo de vida de la antigua medusa.   

Luis Porras, quien ayudó a hacer el descubrimiento mientras todavía estudiaba en la Universidad de Bristol, señala que los fósiles de 'Pseudooides' pueden no revelar cómo evolucionaron los animales complejos, pero proporcionan información sobre cómo ha evolucionado la propia embriología de los animales. Los embriones de las medusas vivientes, por lo general, se convierten en extrañas larvas extraterrestres que se metamorfosean en adultos anémicos antes de la fase final de las medusas".   

"Los 'Pseudooides' hacían las cosas de manera diferente y más eficiente, desarrollándose directamente de embrión a adulto. Tal vez las medusas vivientes son una referencia pobre de los animales ancestrales", agrega el profesor Luis Porras.

Por su parte, Donoghue sostiene que "las medusas se componen de poco más que sustancia viscosa y, sin embargo, se petrificaron antes de que tuvieran alguna posibilidad de pudrirse: un mecanismo que algunos científicos llaman el 'efecto Medusa', bautizado así por la gorgona de la mitología griega que convertía en piedra a cualquiera que posaba sus ojos sobre ella".

El equipo de Bristol todavía está buscando restos fósiles de las otras fases del ciclo de vida de 'Pseudooides', incluida la etapa 'viscosa' de la medusa. Sin embargo, los fósiles de medusas son pocos y distantes entre sí, quizás irónicamente porque el 'efecto Medusa' no parece funcionar en ellos. Mientras tanto, los embriones de 'Pseudooides' se han reunido con sus homólogos adultos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Los dinosaurios ya tenían garrapatas

Hallan uno de estos parásitos agarrado a una pluma de saurio en ámbar de hace 99 millones de años


Encontrar algo tan frágil como una pluma de un dinosaurio que vivió hace casi 100 millones de años no debe ser fácil. Tampoco debe ser habitual hallar una pequeña garrapata conservada durante ese inmenso espacio de tiempo. Pero encontrarla agarrada a una de estas plumas atrapada en ámbar de hace 99 millones sería un milagro si no fuera porque esa palabra no tiene sentido en la ciencia. Es lo que ha hecho un grupo de investigadores, entre ellos varios españoles, que ha localizado, identificado y caracterizado varias de las garrapatas más antiguas encontradas hasta ahora. 

La pluma atrapada en el ámbar y, arriba, detalle de la garrapata.
 NATURE COMMUNICATIONS/EPV
"Los dinosaurios, con huesos grandes y duros, es fácil que fosilicen", dice el paleontólogo del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), Enrique Peñalver. En los últimos años, además, se han ido encontrando fósiles confirmando que un amplio grupo de dinosaurios tenía plumas y hasta coloridas alas. "Las garrapatas, en cambio, no son muy duras. Todas las que se han encontrado están en ámbar. Así que donde no hubo ámbar no hay registro fósil de garrapatas", añade Peñalver, principal autor de la investigación que, por primera vez, las ha encontrado junto a restos de su víctima.

Pluma y garrapata se encuentran atrapadas en una pequeña pieza de ámbar encontrada en el norte de Myanmar y cedida por un coleccionista privado al Museo Americano de Historia Natural (EE UU). Fue allí donde uno de los conservadores del museo y también coautor de la investigación, Paul Nascimbene, localizó lo que creyó podía ser una garrapata. Nascimbene contactó con el equipo de Peñalver y el profesor de la Universitat de Barcelona Xavier Delclòs, que se encuentran entre los principales expertos en fósiles capturados en ámbar.
A excepción de otro ejemplar hallado en ámbar español, son las garrapatas más antiguas hasta ahora
La investigación, publicada en Nature Communications, ha datado el ámbar birmano en pleno Cretácico, en torno a hace 99 millones de años. Este periodo, posterior al Jurásico, acabó hace unos 65 millones de años, con el evento de una extinción masiva provocada, probablemente, por el impactode un meteorito o asteroide contra el planeta. Tal datación supone la evidencia directa más antigua del parasitismo de los dinosaurios por parte de las garrapatas. El ejemplar, identificado como una garrapata dura, pertenece a la especie Cornupalpatum burmanicum. Si se exceptúa a un ejemplar aún no caracterizado atrapado en un ámbar español, se trata de la garrapata más antigua encontrada.

Sin embargo, comenta Peñalver, "si consiguieras extraerla del ámbar y devolverla a la vida y se la dieras a un especialista en garrapatas, en absoluto sospecharía que este animal vivía hace casi 100 millones de años". Aunque esta especie en sí se extinguió hace mucho tiempo, su linaje sigue existiendo hoy en uno de los tres grupos de este ectoparásito que existen en la actualidad.

Los investigadores identificaron y caracterizaron otras cuatro garrapatas de una especie desconocida hasta ahora, a la que han bautizado como Deinocroton draculi. Las cuatro se encuentran en ámbar también de origen birmano, incluso dos de ellas, un macho y una hembra, están fosilizadas en la misma pieza. En estos casos, aquel linaje no ha llegado hasta nuestros días. Aunque no tienen una evidencia tan directa como la de la garrapata agarrada a la pluma, los autores del estudio han encontrado pistas que indicarían que también parasitaban a los dinosaurios emplumados.

Una de esas pistas son las marcas en su abdomen de larvas de un escarabajo que aún hoy se encuentran en los nidos de las actuales aves. Pero la posibilidad de que sus víctimas fueran ya aves como las actuales está descartada: no aparecieron hasta 25 millones de años después de la fecha del ámbar. "Sabemos que era un dinosaurio emplumado, pero desconocemos si volaba o no", afirma el investigador del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford (Reino Unido) y coautor del, el español Ricardo Pérez de la Fuente.

El ámbar, que procede de una resina vegetal producida por coníferas y unas pocas plantas más, es la máquina del tiempo que más gusta a los paleontólogos. Como explica Pérez de la Fuente, "no solo captura organismos casi de forma instantánea, conserva para siempre las interacciones entre ellos". Es el caso de la pluma y la garrapata de este estudio o los insectos atrapados en ámbar español con el polen recién recolectado aún en sus patas.

También es el caso de una de las garrapatas nuevas identificadas ahora. Murió bien cebada. Por el volumen de su abdomen, 8,5 veces más que el de las otras, debió de caer en la resina justo al descolgarse rebosante de la sangre de su víctima. Por desgracia, la ciencia no ha avanzado lo suficiente para, como se fantaseaba en Parque Jurásico, poder abrir ese ámbar y extraer el ADN del dinosaurio al que había picado la garrapata.

"Es la primera vez desde hace 66 millones de años que este sonido se oye en la Tierra"

Naturalistas británicos han recreado el extraño bramido de un dinosaurio T-Rex, que califican como "el sonido más aterrador".

Foto ilustrativa
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El naturalista británico Chris Packham y Julia Clarke, profesora de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Texas, EE.UU., han recreado la 'voz' del dinosaurio más aterrador, el Tyrannosaurus Rex, para un nuevo documental de la cadena BBC, informa The Telegraph.

En su condición de reptiles y de antepasados de las aves, los dinosaurios emitían sonidos que no se asemejaban a los de los mamíferos que hoy conocemos, concluyen los científicos.

"Los ruidos más escalofriantes hoy en el mundo salvaje provienen de los depredadores, el aullido del lobo, el rugido del tigre, pero los expertos ahora dudan de que el T-Rex sonara como ellos", asegura Packman.


Para dar con el sonido del temible dinosaurio carnívoro, Packman y Clarke partieron del sonido de un avetoro, que habita en Eurasia, y lo mezclaron con el sonido de un cocodrilo chino. Una vez el sonido se amplificó hasta que correspondió con el tamaño de la gran criatura, obtuvieron un estruendo sordo y siniestro que recuerda a la película de dinosaurios 'Parque Jurásico'.

Aunque todos nos imaginamos al Tyrannosaurus Rex rugiendo de manera estruendosa, el dinosaurio emitía unos sonidos muy distintos debido a su estrecha relación con las aves y los reptiles. De hecho, la frecuencia de sus bramidos era tan profunda que podían sentirse en vez de escucharse y se cree que no necesitaba abrir la boca para producir sonidos, al igual que las aves y los reptiles.

"Podría ser la primera vez desde hace 66 millones de años que este sonido se oye en la Tierra", afirma Packman. "Es un tiro a ciegas, pero estamos usando las pruebas que tenemos. Creo que es el sonido más aterrador que jamás haya sentido", sostiene tras apreciar el resultado.

¿Por qué a los niños les gustan tanto los dinosaurios?

Los dinosaurios, y los monstruos en general, molan, y cuanto más grandes sean, mejor. Por eso hay tantos niños que les encanta leer sobre dinosaurios o acuden en masa a ver Jurassic World. Incluso les atraen esos nombres tan largos y exóticos que tienen.

El nivel de experiencia de los dinosaurios que puede tener un niño es realmente asombroso, especialmente si tenemos en cuenta que un adulto promedio puede nombrar quizás diez dinosaurios en el mejor de los casos.

Dinosaurios beneficiosos a nivel cognitivo

Los investigadores no saben exactamente qué es lo que provoca estas pequeñas obsesiones infantiles, pero casi un tercio de todos los niños tienen una en algún momento, por lo general entre las edades de 2 y 6 años. Y aunque los estudios han demostrado que el interés más común e intenso son los vehículos (aviones, trenes y automóviles), el próximo más popular, por un amplio margen, son los dinosaurios.

También son particularmente beneficiosos para el desarrollo cognitivo. Un estudio de 2008 encontró que los intereses intensos sostenidos, particularmente en un dominio conceptual como los dinosaurios, pueden ayudar a los niños a desarrollar un mayor conocimiento y persistencia, un mejor tiempo de atención y habilidades más profundas de procesamiento de la información.

En resumen, los dinosaurios pueden crear mejores estudiantes y niños más inteligentes. Hay décadas de investigación para respaldarlo: los niños con intereses intensos tienden a tener una inteligencia superior a la media.

Y probablemente no sea una coincidencia que el rango de edad para desarrollar tales intereses intensos se traslape con las edades pico del juego basado en la imaginación.

El problema de la escuela

Hay una serie de razones por las cuales los niños dejan de querer aprender algo sobre un tema en particular, y una de los más importantes es, irónicamente, la escuela. A medida que ingresan a un entorno educativo tradicional, se espera que alcancen un rango de objetivos en varios temas, lo que no deja mucho espacio para la especialización que exigen temas tan concretos.

Y entonces los dinosaurios dejan de ser tan interesantes.

También hay un gran componente social debido a la disminución de un interés intenso, ya que los niños comienzan a interactuar con sus compañeros a diario. Empiezan a ser más importantes estas interacciones que los dinosaurios, también. Aunque siempre se recuerdan como algo importante enla infancia. Un amor permanente por los dinosaurios podría ser una fase divertida pero temporal, o podría ayudar a algún científico en ciernes a descubrir algún día los secretos del pasado. Sea como fuere, es algo por lo que debemos pasar y que, trasncurrido el tiempo, generalmente dejaremos atrás.

Fósiles de un pingüino de tamaño humano, hallados en Nueva Zelanda

Huesos fósiles excavados de una nueva especie de pingüino gigante en Nueva Zelanda, revelan una estatura de 1,7 metros y un peso corporal de aproximadamente 100 kilogramos, comparable a un humano. 

SENCKENBERG
En su estudio, publicado este 12 de diciembre en Nature Communications, los descubridores --liderados por Gerald Mayr, del Instituto de Investigación Senckenberg en Frankfurt-- muestran que a lo largo de la historia geológica, el gigantismo no fue una ocurrencia rara en los primeros pingüinos y probablemente se desarrolló como resultado de la ausencia de vuelo de las aves. La nueva especie ha sido bautizada como 'Kumimanu', nombre que resulta de las palabras en idioma maorí Kumi, que significa 'monstruo', y 'Manu', que significa 'pájaro'.   

"Examinamos los huesos de las alas y las patas de este pingüino y rápidamente nos dimos cuenta de que estábamos buscando especies desconocidas anteriormente", explica el doctor Gerald Mayr, que revela que el tamaño de los huesos indica que esta especie tenía más de 1,7 metros de altura y pesaba más de 100 kilogramos. 

Por tanto, el nuevo hallazgo cuenta entre las especies de pingüinos fósiles más grandes, y sólo es superado en tamaño corporal por una especie fósil de la Antártida que, sin embargo, sólo se conoce por restos muy fragmentados.   

Los restos fosilizados de este pingüino gigante se descubrieron en la región de Otago, en la Isla Sur de Nueva Zelanda. "Las dataciones de la edad revelan que el ave vivió durante el Paleoceno tardío, es decir, hace entre 59 y 56 millones de años", explica Mayr, que destaca además que estos fósiles se encuentran entre los restos de pingüinos más antiguos conocidos. 

En el estudio, el ornitólogo de Frankfurt y sus colegas de Nueva Zelanda demuestran además que, filogenéticamente, el nuevo descubrimiento representa una especie bastante arcaica, que está claramente diferenciada de los pingüinos gigantes conocidos hasta la fecha de las épocas geológicamente más jóvenes del Eoceno y el Oligoceno. 

"Kumimanu' muestra que el gigantismo no era raro entre los primeros pingüinos, incluso en la etapa más temprana de su evolución", agrega Mayr, que considera "notable que incluso formas tan tempranas como estas alcanzaran un tamaño tan enorme". 

Los científicos suponen que este gigantismo se desarrolló como resultado de la ausencia de vuelo de las aves marinas. Sin embargo, esto plantea la pregunta de por qué no hay pingüinos gigantes vivos en la actualidad. Por ello, los investigadores ofrecen la siguiente hipótesis: "Los pingüinos gigantes se desarrollaron poco después de la extinción masiva cerca del final del Cretácico, aproximadamente hace 66 millones de años". 

"Es posible que la desaparición de grandes reptiles marinos permitiera a los pingüinos explorar nuevos nichos ecológicos --argumenta el científico--. Sin embargo, con la aparición posterior de otros grandes depredadores marinos como las focas y las ballenas dentadas, los pingüinos se enfrentaron a una nueva competencia y depredación, lo que puede haberlos llevado a la extinción".    Tanto Gerald Mayr como sus colegas de Nueva Zelanda esperan ahora descubrimientos adicionales que puedan arrojar luz sobre estas y otras preguntas nuevas.